23 jul. 2007

Me gustan las flores

A mí me gustan las flores
que nacen de tu mirada,
que riegas con lagrimones
que no saben llorar por nada.

Y me gustan los colores
que colorean tu cara,
cuando el negro te acoje
pero largas de su morada.

Te visto con fresas tiernas
tu cuerpo de sobremesa,
soy calentura en tus piernas,
y del vaivén de tu ser, la presa.

Me amago tras las cosas más ciertas.
Te escondo a ti también si me besas.
Sufro rescoldos por la espalda mientras,
que me queman por dentro y por fuera.

Quedo avistado por un mal destino
pero me siento a esperar a la dicha;
porque si viene por deseo divino,
será con quien seguir con la vida.

11 jul. 2007

¿Dónde has ido?

Me pregunto cómo es posible,
que fácil que es volar.
Es difícil de comprenderlo
e imposible de olvidar.

¿Dónde has ido que estás tan lejos?
y quién pudiera encontrar
toda la luz que quedó en tus ojos
y que ya no vuelve a brillarnos más.

No hay respuesta, mil preguntas,
¿Quién domina al azar?
¿Por qué se burla así la suerte?
¿Por qué tuvo que pasar?

No comprendo y me arde dentro
la razón de tu caminar
a otras tierras, lejanas eras,
flor, aún, linda al marchitar.

Con la voz mojada en llanto
te quiero decir,
sabiendo que me escuchas,
aquí la gente es mucha
la que sufrirá sin ti.

Pero sé que volverás a nacer
en cada risa de tu gente.
Sentiremos tu frescura
y tu alegría.

Porque siempre que miraste
diste vida,
y ahora ya no quedas tú.

¿Dónde has ido?
¿Dónde has ido?
Quiero volverte a ver.

¿Dónde has ido?
¿Dónde has ido?
Que no puedes volver.

3 jul. 2007

Prefiero alejarme

Donde nadie queda ya por pasear,
allí me siento y espero a la vida,
dejo a mi mente liberada aletear
pero no vuela; queda escondida.

Buscando un momento que apreciar,
saboreando el resto sin apetito.
Sucio paladar de tanto arreciar
por los bastos caminos del sentido.

Así me quedo a la espera (volverá),
hundido en mis míseras tinieblas,
abrazando aire, aunque no quisiera
sustituirla por una poca de niebla.

Es lo que me encuentro, lo que queda,
aquello que regalar a nadie por algo.
Una sensación que de mí se apodera:
la pasión por la que esta pena cargo.

Aquí dejaré mis riendas abandonadas,
no sé seguir los trotes del lamento.
No sé, ni quiero, realidad encaminada,
prefiero alejarme de aquello que siento.