20 dic. 2010

Abrigado hasta los labios

Con frío en el alma y los pies marchitos,
los huesos se cansan de aguantar las penas,
las flores las chafa el peso de los latidos,
y las riendas las toma el desboque consentido.

Al saber de la costumbre se le suma un soplido,
una caricia de incertidumbre, una mano de seda,
un aplome se desvela, un colapso con sentido,
ráfagas con desgana, cien candelas sin tiro.

Una mano tendida al sol de los caprichos,
un sabor a medicina a bocados por decenas,
una ristra de ajo tierno que se seca en el camino,
y que vale por tormenta, y que ahuyenta a lo mezquino.

En el mismo charco donde se ahogan los destinos,
chapotea de jolgorio un humano con cadenas,
que se muestra libre de acallar a sus designios,
y afronta con tesón la proeza de estar vivo.

Pero andando en retroceso, se olvidó de donde vino,
dejando sin zanjar las promesas más pequeñas.
portando siempre en mano el calor de un suicidio,
abrigado hasta los labios con las pieles del vacío.


15 jun. 2010

Recayendo en cielo abierto

Recayendo en cielo abierto,
copo cumbres que despuntan entredichas,
soplo velas cada vez que me despierto,
vaya a ser que no cumplan las previstas.

Vanaglorio de un coraje, que de tanto, enmudece,
y trepo al verme falto de un suelo a ras de tierra;
guardo parte del calor, porque a poco se agradece,
y daría lo que fuera por la flauta que más suena.

Si a bien tuviera de quereme a moratones,
forzaría a cada paso a deslucir lo que camina,
pero no serán los cardenales los que vistan mis dones,
ni con lisa piel quisiera desviarme de la inquina.

Me planteo un sobresalto por cada vago pestañeo,
me aclaro la garganta con un grito en vez en cuando,
gasto mi tiempo y oro en recabar en mis deseos,
y como no siempre gano, me consterno y desacato.

Si algo he aprendido con el pasar de los años,
es a hacer envejecer a la pobreza y la desdicha,
a acertar con mis errores, y a forjarme en desengaños,
y a hacer que no se noten, emborronándolos con tinta.

31 mar. 2010

Se puede

Se puede cantar sin voz, pero no sirve de nada,
se puede leer entre las líneas de la mirada.

Se puede pensar en dos aunque no se piense en nada,
se pueden contar las brisas que provoca la mirada.

Se puede gritar sin voz, se puede volar sin alas,
se pueden amar las cosas aunque te quedes sin nada.

Se puede sentir piedad, aunque también se sienta rabia,
se puede tirar a dar con las cosas del alma.

Pero no se puede divagar a ciegas por los escondrijos
que les dan cobijo a las comadrejas, y a la mala hierba
que asoma de improviso en las noches negras,
y nos roba arrope, magia y mil mareas
de nuestro mar en vela.

Se puede brillar sin luz, y sin saber cuando te apagas,
se puede tener en cuenta que a veces no cuentas nada.

Se pueden robar sonrisas hasta en las caras más amargas,
se puede pensar que quizás no merezca la pena vivir el mañana.

Pero no se puede sorprender de nuevas a las mismas voces
que de pronto llegan, y se balancean en la cuerda floja
de los sentimientos, y nos prende fuego
de piel hacia dentro, y nos atormenta
con caricias lentas.

Pero no se puede divagar a ciegas por los escondrijos
que les dan cobijo a las comadrejas, y a la mala hierba
que asoma de improviso en las noches negras,
y nos roba arrope, magia y mil mareas
de nuestro mar en vela.

Se puede...