18 may 2011

Fotohaiku: Romántica cena de pobre


Sobre la mesa,

algo de pan y queso

para los dos.

Fotohaiku: Mendigando


Deje en mi mano

la caridad que guarda

en su bolsillo.

Fotohaiku: Urbe


El ave vuela,

y observa el laberinto

que forma la urbe.

Fotohaiku: Ceros y unos


La carne y hueso

del futuro en que estamos

son ceros y unos.

5 may 2011

Guitarrista

No contaba diez veranos,
y ya daba sus compases,
siempre junto a la guitarra,
que sonaba por las calles.
Aprendió de muy chiquito,
el maestro fue su padre,
y ya apenas separó,
su camino de el del arte.
Su corazón fue flamenco,
y su música su sangre.

Fue creciendo con el tiempo,
y mostraba virtuosismo,
fue ganándose respeto,
fue labrándose un camino.
Con pasión y valentía,
buscaba a tientas su sitio,
y tras superarlo todo,
se emplazó donde él más quiso.
Empezó a ganarse el sueldo
en tarimas de garitos.

Fue feliz con los acordes,
con las notas y las rimas,
tocó por tiento y tarantos,
bulería y seguirillas.
Le bailaban por bailar,
al compás, las gitanillas,
embrujo y duende a la tarde,
a la noche y todo el día.
En eso ocupó su tiempo,
salvo el rato que dormía.

Con los años fue cambiando,
ya no daba más conciertos,
fue olvidando a la alegría,
empezó a hacerse viejo.
Nunca tuvo una mujer,
su guitarra era su aliento,
tuvo muchas pretendientas,
pero nunca un casamiento.
Lo encontraron en su cama,
agarrado a ella y muerto.

4 may 2011

Esta tierra


Esta tierra que acoge a tus pasos,
es la misma que forma montañas,
es sustento de todos los seres,
que viven, que mueren y que se aman.
Es ese paraje que percibes,
son las sombras que a todos nos llaman,
es el color que queda en las retinas,
y es, ante todo, la vida y agua.
Tierra alfombrada por las simientes,
por la maleza, por las hierbas bajas,
con los contornos que dan la forma
a una belleza que empalaga.
Esta misma tierra que es tan cruda,
nos embelesa con sus tonadas,
que nacen de tantos pajarillos,
que reposando están en las ramas.
Esta tierra que adormece el campo,
es la silueta y rostro del alma,
es el pie que sostiene a cualquier,
y es la sangre de aquél quien le canta.

4 mar 2011

Muerte relativa

Al considerar a tu alrededor sin sentido,
caes en una muerte relativa.
Vives porque no te faltan los ojos para verlo,
pero estás muerto porque tu corazón así lo ansía.

No relucen las promesas de futuro,
el hambre se evapora como un charco de agosto,
la mente fluctúa en vaivenes cadenciosos,
que por más que den vueltas, siempre vuelven oscuros.

No hay dolor ni sentimiento, sólo pena y apatía,
no hay rosas en los dedos, sólo yemas heridas,
la sangre baja su presión, deja las venas vacías,
sobretodo las del pene, perdiendo pasión y manías.

Teniendo frío a sol en pecho, puro hielo en el sentido,
teniendo escarcha en los lamentos, flores mustias en asilos,
sabiendo jugar las cartas; las de un lance ya perdido,
no se pierde la esperanza en cuatro damas de un soplido.

Parte del ser no ajeno queda irreversiblemente hecha añicos,
otras partes, sin embargo, lucen vida a bocanadas,
no hay parte alguna que, por bien o mal, no se sepa afectada
cuando, a la postre y sin remedio, se pierden formas y cariño.

Haced un hoyo para el saco de huesos y carne que quiere descansar,
removed la tierra para que se oxigene el plato de los elegidos,
el plato de los que vengan a por materia, a bien de alimentar,
a sus míseras almas de carroñeros empedernidos.

20 dic 2010

Abrigado hasta los labios

Con frío en el alma y los pies marchitos,
los huesos se cansan de aguantar las penas,
las flores las chafa el peso de los latidos,
y las riendas las toma el desboque consentido.

Al saber de la costumbre se le suma un soplido,
una caricia de incertidumbre, una mano de seda,
un aplome se desvela, un colapso con sentido,
ráfagas con desgana, cien candelas sin tiro.

Una mano tendida al sol de los caprichos,
un sabor a medicina a bocados por decenas,
una ristra de ajo tierno que se seca en el camino,
y que vale por tormenta, y que ahuyenta a lo mezquino.

En el mismo charco donde se ahogan los destinos,
chapotea de jolgorio un humano con cadenas,
que se muestra libre de acallar a sus designios,
y afronta con tesón la proeza de estar vivo.

Pero andando en retroceso, se olvidó de donde vino,
dejando sin zanjar las promesas más pequeñas.
portando siempre en mano el calor de un suicidio,
abrigado hasta los labios con las pieles del vacío.


15 jun 2010

Recayendo en cielo abierto

Recayendo en cielo abierto,
copo cumbres que despuntan entredichas,
soplo velas cada vez que me despierto,
vaya a ser que no cumplan las previstas.

Vanaglorio de un coraje, que de tanto, enmudece,
y trepo al verme falto de un suelo a ras de tierra;
guardo parte del calor, porque a poco se agradece,
y daría lo que fuera por la flauta que más suena.

Si a bien tuviera de quereme a moratones,
forzaría a cada paso a deslucir lo que camina,
pero no serán los cardenales los que vistan mis dones,
ni con lisa piel quisiera desviarme de la inquina.

Me planteo un sobresalto por cada vago pestañeo,
me aclaro la garganta con un grito en vez en cuando,
gasto mi tiempo y oro en recabar en mis deseos,
y como no siempre gano, me consterno y desacato.

Si algo he aprendido con el pasar de los años,
es a hacer envejecer a la pobreza y la desdicha,
a acertar con mis errores, y a forjarme en desengaños,
y a hacer que no se noten, emborronándolos con tinta.

31 mar 2010

Se puede

Se puede cantar sin voz, pero no sirve de nada,
se puede leer entre las líneas de la mirada.

Se puede pensar en dos aunque no se piense en nada,
se pueden contar las brisas que provoca la mirada.

Se puede gritar sin voz, se puede volar sin alas,
se pueden amar las cosas aunque te quedes sin nada.

Se puede sentir piedad, aunque también se sienta rabia,
se puede tirar a dar con las cosas del alma.

Pero no se puede divagar a ciegas por los escondrijos
que les dan cobijo a las comadrejas, y a la mala hierba
que asoma de improviso en las noches negras,
y nos roba arrope, magia y mil mareas
de nuestro mar en vela.

Se puede brillar sin luz, y sin saber cuando te apagas,
se puede tener en cuenta que a veces no cuentas nada.

Se pueden robar sonrisas hasta en las caras más amargas,
se puede pensar que quizás no merezca la pena vivir el mañana.

Pero no se puede sorprender de nuevas a las mismas voces
que de pronto llegan, y se balancean en la cuerda floja
de los sentimientos, y nos prende fuego
de piel hacia dentro, y nos atormenta
con caricias lentas.

Pero no se puede divagar a ciegas por los escondrijos
que les dan cobijo a las comadrejas, y a la mala hierba
que asoma de improviso en las noches negras,
y nos roba arrope, magia y mil mareas
de nuestro mar en vela.

Se puede...