29 ene. 2007

Ni el fuego eterno

A cuatro pasos del cielo,
a un infinito de tu vera,
de vuelta y media en el suelo
sin nadie que acuda a mi espera.

Cargado de metal valioso
mi corazón rezuma herrumbre.
No es nada el valor, sin ti, del oro.
al ser toda riqueza el dolor de un hombre.

Capas de sudor seco y polvo
sobre mis espaldas desgastadas.
Ya no llueve, ni nunca ni un poco,
y se me añeja en suciedad la mirada.

Descanso perpetuo sin condiciones
no es desfallecer, sólo calmar los sueños.
No seducen amapolas a sauces llorones
mientras lirios sean sus dueños.

Arrancaré de raiz la posibilidad,
fruto de mis logros serán tus ojos,
cuando por vencer la debilidad
prenda en pasión y también antojo.

Que vengan a mi los infiernos
si es pecado el querer adorarte.
Sólo se que sin tu calor hace invierno
y ni el fuego eterno podrá templarme.

5 ene. 2007

Quise volver a creer

Quise volver a creer en algo
cuando todo era oscuridad a tu lado.

Pero me siento igual que un payaso,
todo lo que vas apagando yo me entrentego a avivarlo.

Corazón en piedra tallado
no recuerda la alegría lejos de tus brazos.

Así doy patadas a esta vida,
de mí sólo quedan un par de heridas.
Romper con todo cuando todo es nada,
y hacer que suplique por mí tu almohada.

Quise volver a creer en milagros
pero por mas veces que lo intente de esta pena no salgo.

No dejare de vivir en un sueño
aunque aleje de esta forma todo lo que quiero.

2 ene. 2007

Llama que arde pura

Yo nunca quise ser humano
pero me he obligado a vivir
para saberlo.

Siempre estuve mejor muerto,
cuando era un placer respirar
sin necesitarlo.

No correspondo a nada que clasifique,
no soy como nadie, ni soy yo mismo.
Prefiero no serlo.

Soy la sombra que da cuerpo a un suspiro,
camino pisando el aire, flotando,
y sin sentirlo.

Me gustaría no verme reflejado en los espejos,
seria más feliz sin haberme conocido;
y sin conocerte a ti.

Porque me satisface más morir tres veces,
que vivir un segundo más de añadido
para vivirlo así.

Porque quizá la vida se endurece
y llegar a morir no es un destino;
es un porvenir.

A los ojos los inunda la pena
al corazón lo destroza un susurro,
a mí; tu silencio.

Con las manos atadas al cielo
y con los pies en los abismos
desde un comienzo.

Con las alas cortadas a nivel,
con las ganas reprimidas de sentir
lo que nunca he sentido.

Tiempo de sobras para pensar,
pensar a solas, echar a volar,
rodar en bola, parar a potar,
doblar yo a las olas sin impedimento.

Viento y calma, luz oscura
brava alma, llama que arde pura.