21 may. 2006

Por buscar mi hada

Ábrome paso a un cielo mal pagado,
con olor a muerte seca,
con las flores disecadas del tiempo,
y sus segundos que están por llegar.

Háblame y dame paz aunque no te entienda,
que los labios son partículas de amor,
muévelos al son de tus desvelos,
házmelo, dame azúcar y caramelo.

Rompo con agallas puertas blindadas,
trepo hasta cumbres que nunca me atreví ni a mirar,
rompo de nuevo, porque así demuestro fúria,
rostro desolado que me escupe el espejo.
Por buscar mi hada.

Dejo limosna de sangre por impulsos,
abro camino al exterior para que mi corazón bombee,
no necesito que el fluido me llegue al cerebro,
puesto que no soy tuyo; mírame desvanecer.

Carga con la culpa que no tienes,
yo te cedo tales pecados,
aunque me mate yo, si tú no me has tocado
lo siento.....serás culpable.

Retuérceme, y estrújame hasta la última gota,
¿La ves rodar hacia el infierno?
Cógela, es tuya.
Congela mis náuseas para cuando recobre el aliento,
devuélvemelas, que las expulsare ante todos
a mi corazón, unidas.

13 may. 2006

Susurros de mi tormento

Apuesto al dolor que me desarraigo
toda la luz fúnebre del mirar ciego
Cogeré los colores vivos de la vida
sólo para mezclarlos
y hacer con ellos un mosaico
mosaico con falta de luz
la suma de lo vistoso se vuelve negro,
tan negro como la culpa que asumo,
como las flores de loto,
como el luto,
como mi corazón roto.

Contaré sin dedos y sin pensar
sin ni siquiera sumar.
si algo me ha enseñado la vida
Es a restar, a estropear
a doler, a desquiciar,
.....para no variar.
¿Quién supo de mí antes de que fuera flor marchita?
¿Quién aparentó subsuelo dando entretela de ramas secas?
por mi ni un susurro, ni un respiro alentador
por derroteros de camino pretencioso
Lágrimas mojan las hojas del dolor.

Vi muerto a mi desalmado ser
pero sigo en pié dándo sorbos de viento
haciéndome fuerte aflojando mis defensas
buscándome lejos de mí,
por si acaso perdí lo que he sido,
por si aún no he aprendido
a desvivirme avivándome.

Sucias comprensivas verdades
manchadas de la eterna luz de una mentira.
Flojo y por reparar,
Sabio y salado al pensar,
mar sin gotas, mi sangre eran sus ríos,
secas venas de la bohemia.
un muerto no quiere la sangre para nada,
sólo si tiene sed.
pero tampoco.

No me quiero esconder
sería incapaza aún apostando por ello.
Dios de las flores y lo risueño...
¿Porqué me abandonaste con tu aroma en mí?
¿Porqué me alejo de lo que no temo?
¿Y porqué le miedo me mantiene inquebrantable?
No tengo respuestas, quizás no las busque.
Entonces qué...!

Sólo se bailar con unos ojos cerrados
sólo quiero ver brillar la luz en el poso de otro vaso
sólo busco el deshonrar la miseria
dándole razones para el suicidio
matar a la mísera muerte
a golpe de vida
matarme dos veces para no sufrir en la tercera
supurar sentimientos, cuando ellos sean yo

Que sea mi cementerio mi paz.
Que sea en una tumba donde acabe tarumba y solo.
encerradito por despojar,
adelgazando y subiendo a emprendidas largas
al cielo de los no vivos,
aquellos que nos ven, nos respetan.
tristes raíces de fuerte árbol
que acaban por emigrar a zona más húmeda
sin olvidar sus principios y su madre savia.

Dulce reparo del desalmado solitario
Acabar solo buscando el placer en la negrura.
No me quedan hojas donde
difuminar mi rostro con mis cenizas pálidas,
desdeñadas por años y años de maltrato.
fuertes y a la vez ténues, flores sin pétalos.

5 may. 2006

Mi deriva

Manos en barro de las sensaciones,
Que moldeando a su antojo mi vida,
Florece la verdad aún no escrita;
Reanimando a mis lamentaciones.

La sabiduría innata del necio
Reblandece mis ansias de progresar,
Ocupa parte mayor de mi espacio,
Y aún no queriendo me da en que pensar.

Solo bajo todo sol asombroso,
Por quemar mi espalda, resistiendo
Aguanta férrea, doliendo sombras,
Resistiéndose a pelear, que sobra.

‘Comas profundas’ en parón crítico
Mentalizando a mi ser combustible
A separar a todo lo cívico,
Por alejarlo y, a la vez, deflagrarle.

Decenas y más de angustias me antojo.
Cuando quieras descansar, me tendrás. Sí.
Solo al filar, te miro de reojo,
Aportando acongojante frenesí.

Sacos de humo renqueante pesando,
Descargan látigos de ‘no’ y te avisan.
Como poco, con los labios pisando
A verdades, que aun así, no me besan.

A mis idolatrías atestiguo,
Por dolencias menores resentidas,
A percibir en el sentir ambiguo
Delirándolas hacia mi deriva.

El síncope del resentirse aciago
Da píe a recibir desolaciones.
Rara vez se me entromete en cánones
Por querer morir tal cual, siendo anciano.