4 abr. 2006

Juntaré nuestros corazones

No me queda nada en la cabeza,
voy a tener que volver a razonar,
si me acojono ante la certeza
de que nunca supe actuar.


Se me carcome el pensamiento.
Ya no salen versos por salir,
yacen en mi, presos de aburrimiento,
los empujo a deshora, haciéndolos revivir.


Un mar sin Poseidón se me apiada.
Acaba de romperme olas dentro.
Desquicia lo que encuentra, que es casi nada.
Me desendulza, salando mis pensamientos.


Peces que nadan, pero repelen el agua,
guardan rencores, que ya sin amor duelen.
Son rehenes de este atraco a mano armada,
que me desquita dolores, que a su vez, solos huyen.


No daré un paso atrás porque se que es imposible.
Lo que se anda, puede doler, pero no ignorarse.
Guardo mi cuento para cuando alguien me escuche.
Juntaré nuestros corazones para que decidan amarse.


Me decido a dar el paso sin pisar el suelo,
de nada vale un recto camino eterno.
O ando alzando, como buscando tu cielo,
o desespero y caigo en fuego, de cabeza al infierno.


Sobra la palabra que te viste,
la sensación que te envuelve en fantasía.
Quisiera saber si bajo tu piel hay carne
o eres lujuriosa aparición divina.


Dale vueltas a mi corazón que no se pare.
Es un reloj sin cuerda y sin cordura.
Soy yo, ante el ventanal de la locura,
queriendo tenerte antes de que sea tarde.